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Otro mes de diciembre

Fuensanta Medina


Otro mes de diciembre
2017-01-12 00:01:00
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Por: FUENTESANTA MEDINA

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“Yo veo un México con Hambre y con Sed de justicia. Un México

de gente agraviada, de gente agraviada por las distorsiones

                                                 que imponen a la ley quienes deberían de servirla. De 

                                                mujeres y hombres afligidos por abuso de las autoridades o

                                               por la arrogancia de las oficinas gubernamentales.                      

                                              Veo a ciudadanos angustiados por la falta de seguridad,

                                              ciudadanos que merecen mejores servicios y gobiernos que

                                             les cumplan…”

Discurso de Luis Donaldo Colosio Murrieta

6 de Marzo de 1994.

 

 

Estimados lectores muchas veces después del magnicidio de Luis Donaldo Colosio Murrieta continúan retumbando en nuestros recuerdos el discurso memorable del 6 de marzo de 1994 y que dicen los que saben que probablemente su dicho le costó la vida.

Parece que la historia de nuestro país en más de un sentido es una historia cíclica. También el diciembre de 1994 fue muy difícil, además de la serie de asesinatos de diversos personajes vinculados con la política nacional, ese año estuvo marcado desde el principio por dos hechos fundamentales: el movimiento zapatista en el sureste mexicano y la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), concluyendo con el famoso error de diciembre que derivo en el préstamo de garantía por 40 mil millones de dólares al gobierno de México, para el rescate de la economía mexicana y del escándalo del FOBAPROA.

Esto lo señalo porque muchos analistas políticos han hecho una comparación entre el diciembre de 1994 y el mes de diciembre pasado del 2016. Efectivamente ambos diciembres estuvieron marcados por el descontento social y por una profunda crisis económica en nuestro país. El gasolinazo, como se le ha dado en llamar, lo que ha puesto de manifiesto una vez más, son los muy limitados alcances de la tan traída y llevada reforma energética y del ampuloso Pacto por México, así como la incapacidad de los actores políticos de este país, para gobernar y administrar una nación que siendo profundamente rica en recursos naturales y capital humano, continua con más del 60% de su población total en pobreza, con la amenaza de que esta cifra crezca aún más todos los días. 

Las reacciones del Consejo Coordinador Empresarial, la negativa de la COPARMEX y de la CONAGO, a firmar un nuevo pacto por México denominado fantásticamente “Acuerdo para el fortalecimiento económico y la protección de la economía familiar”, son indicios de que el malestar y el descontento social ha llegado hasta la clase empresarial mexicana, que advierten que el actual gobierno ha decidido seguir gobernando de espaldas a la sociedad en general y a las necesidades muy específicas de cada grupo social incluido el económicamente poderoso.

Sin embargo, a mi juicio en el inicio de este 2017 nuestro país enfrenta una situación mucho peor que aquel enero de 1995 en el que los capitales se iban por minutos y horas.

Existen por lo menos dos diferencias fundamentales con respecto a ese otro momento de la historia contemporánea de México. En 1994 nuestro país contaba con el interés y con la preocupación del gobierno de los Estados Unidos de América para apoyar a México, toda vez que ambos países junto con Canadá habían decidido ir a una mayor interdependencia entre sus economías y porque no decirlo también con respecto a su seguridad geopolítica. Hoy México confronta en los Estados Unidos, a un futuro mandatario Donald Trump, cuyo interés en México está dirigido a acabar con todas las posibles inversiones estadounidenses y no estadounidenses que contribuyan a la creación de empleos en territorio nacional, y de ser posible no sólo revisar el TLC sino darlo por concluido (denunciarlo). No conforme con ello, también persiste la amenaza de que terminara la obra de algunos de sus antecesores para cerrar hasta donde se pueda la frontera con México, criminalizando además, una migración que es fundamentalmente de índole económica y que a ellos también ha convenido profundamente.

En el plano interno, los ciudadanos hemos perdido la confianza en las instituciones del gobierno, incluso en las políticas, como resultado de la grave inseguridad en la que está inmerso todo el territorio nacional y por la certeza de que en los últimos años la corrupción y la impunidad han crecido de manera escandalosa como puede observarse en muchos de los desfalcos al erario público protagonizados por diversos gobernadores independientemente de su filiación política por decir lo menos.

Los ciudadanos, todas las mañanas al levantarnos nos empezamos a preguntar cuál será la mala noticia del día de hoy proveniente de diversos actores de la clase política y como le haremos para solventar nuestros gastos, incluso aquellos más apremiantes como son los de alimentación,  salud, educación, vivienda y transportación. Sin líderes morales ni políticos en la sociedad mexicana, no podemos conducir nuestro enojo, nuestra frustración y nuestra impotencia de manera asertiva,  a fin de que los reclamos sean capaces de transformar efectivamente nuestra realidad cotidiana, y, lleguemos a hacer capaces de exigir con las leyes en la mano que en este país se empiece a combatir de manera seria la corrupción y la impunidad que siguen siendo nuestros mayores flagelos. En suma no acertamos como sociedad a realizar las medidas que detengan el descarrilamiento de este gran país.

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