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Ahí te dejo esos dos pesos

Arely Torres


Ahí te dejo esos dos pesos
2017-01-12 00:01:00
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Por: ARELY TORRES

Bajo riesgo de sonar fatalista, las cosas no están bien. En estos últimos días hemos visto como el país enfrenta una situación económica, que aunque las autoridades traten de explicar lo que sucede y lo intenten decir las cosas de manera “suavecita”, la ciudadanía sabemos que el aumento a la gasolina, sin duda, trae consigo toda una escalada en los costos de los productos y servicios. Hace unos días, Enrique Peña Nieto en un desafortunado mensaje dirigido a la nación, dijo que entendía el malestar que causaba esa medida tomada por su gobierno, pero que pedía la comprensión a la ciudadanía. Bueno, nunca había tenido tantas ganas de patear el televisor, me pareció una postura de lo más soberbia y humillante. Sin duda, la menos empática que ha tenido en una larga lista de desatinos presidenciales.

Claro, desde su postura, y con eso me refiero a que ser un mexicano con SU salario, SUS prestaciones, SUS facilidades de vida y con una pensión vitalicia garantizada al término de su mandato, es súper fácil comprender una decisión de ese tipo, pero para la gran mayoría, que vivimos tratando de estirar lo más posible el dinero que ganamos con un salario mínimo de 80 pesos al día para poder cubrir las necesidades más fundamentales, ya no hablemos de lo que tenemos que hacer para poder darnos un lujo. La gente se organizó para salir a las calles a decirle que no comprendemos esta medida, que no es justa y que es su obligación escucharnos. Como de costumbre, no se hicieron esperar esas manifestaciones violentas que mediante saqueos y robos intentaron desestimar un movimiento legítimamente ciudadano. La buena noticia es que a quién haya sido responsable de orquestar esa bajeza de acciones, no le salió nada bien. La ciudadanía siguió en las calles de manera pacífica exigiendo un retroceso a esa medida. En un intento más de “componer” las cosas, Peña Nieto sostuvo una reunión en la que presentó un Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección de la Economía Familiar con el que  pretende fortalecer la cultura de la legalidad y el Estado de Derecho, preservar la estabilidad económica, fomentar las inversiones y el empleo y proteger la economía familiar. El acuerdo no pasa de ser una carta de buenas intenciones y no he encontrado un documento que explique la metodología, los indicadores y las acciones con las cuales pretenden “responder a la complejidad de nuestros tiempos” como dice dicho documento.

Más grave aún resulta ver que en esa reunión, sólo estaba integrada una mujer, todos los demás eran hombres, hombres de los cuales -y bajo el riesgo de estereotiparlos-, me imagino que no son quienes acuden al mercado y al súper para surtir las necesidades alimentarias de su familia. Pueden ser proveedores, no lo dudaría, pero de eso a ser quienes hagan que el dinero rinda, no estaría tan segura.  Siempre que pienso en eso, me los imagino la canción de Chava Flores que dice “mira Bartola, ahí te dejo esos dos pesos, con eso pagas el teléfono y la luz, con lo que sobre, coges de ahí para el mandado…” porque pareciera ser, que estos señores que toman las decisiones en sus impecables “Club de Tobi” olvidan lo fundamental que es entender que las políticas públicas no pueden neutrales, y con esto me refiero que no deberían invisibilizar el hecho de que las políticas inflacionarias pueden tener un impacto negativo sobre el bienestar de las mujeres independientemente de que realicen un trabajo remunerado o no.

Muchas mujeres no tienen mayor opción que entrar al campo laboral con una combinación perversa de subempleo y sobreexplotación donde la mayoría de las veces, llegan a trabajar más de ocho horas diarias y percibir ingresos menores a los salarios mínimos, lo que en las estadísticas muchas veces no se ve reflejado. Esto, sin duda empeora la situación de bienestar de las mujeres, siendo, como se dijo una vez en un foro sobre empoderamiento económico, las más pobres, entre las pobres, quienes resienten de la peor de las maneras estas decisiones tomadas desde un escritorio. Para ellas, para muchas mujeres, significa perder el acceso a bienes y servicios básicos, como la salud (¿cuántos camiones implica ir a consulta médica y el costo por cada camión,  más lo que les pueden llegar a descontar por ir en horario laboral y súmele las medicinas?), la alimentación y no solamente para ellas, no olvidemos que gran cantidad de mujeres son jefas de hogar y por consiguiente, son responsables de obtener ingresos para ellas y sus familias. Esto no sólo afecta el nivel económico de las mujeres y sus familias, si no también afecta a los niños y las niñas que, al salir su madre a trabajar, se evapora la idea de pasar tiempo en familia, tener espacios en familia e impulsar el sano desarrollo de la niñez. Y aún así, hay quien se sigue atreviendo a hacer “chistes” sobre “las luchonas”.

En el primer párrafo del estudio Construir un México Inclusivo. Políticas y Buena Gobernanza para la Igualdad de Género, primer estudio de país sobre las brechas de género de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que cada año analiza la brecha entre mujeres y hombres queda en evidencia el brutal hecho de que la brecha laboral de las mexicas no ha variado en los últimos 37 años; sólo 47% de las mujeres en edad productiva participan en la fuerza de trabajo, pero el 60% lo hace en el mercado informal. Durante el evento de presentación de estos resultados, encabezado por Peña Nieto, también se habló de la fortaleza del marco jurídico para la igualdad, de la trascendencia, a pesar de las resistencias, de los sistemas de igualdad y contra la violencia, de la obligación constitucional de todo el sector público por promover la igualdad.

Queda claro que con estas medidas económicas, a Peña Nieto se le olvidan los compromisos internacionales planteados en los objetivos estratégicos en la conferencia de Beijing donde los países partes se comprometieron a encaminar a todos los esfuerzos hacia la equidad de género en varios ámbitos como el mercado laboral, el sector informal de la economía y las pequeñas empresas, el acceso a ocupaciones especializadas y puestos de dirección así como a la participación en las actividades reproductivas realizadas en el ámbito doméstico. En esta misma línea de esfuerzos, también podemos mencionar los índices de Potenciación de Género y de Desarrollo Humano relativo al Género elaborados por los Informes de Desarrollo Humano.

La recopilación y análisis de datos sobre mujeres, pobreza y economía es algo fundamental para planificar el desarrollo y ello requiere presupuesto con perspectiva de género. Presupuesto que este año ha sido recortado porque a alguien le pareció que es más importante seguir produciendo spots de radio y televisión para legitimar un gobierno fallido. Sin duda, esta situación económica se reflejará en un aumento de casos de violencia contra las mujeres y peor aún, parece que la protección de la vida de las mujeres sigue siendo considerado un gasto innecesario para quienes toman las decisiones. 

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